El aparato estatal se encargó de ignorar, despojar y marginar la realidad material de las comunidades y pueblos originarios vivos que resisten; no obstante, han sobrevivido algunas tradiciones y ceremonias como son los Raymis. Siempre siguiendo el principio cosmogenético de un universo consciente, diverso e interrelacionado, el universo está repleto de seres – espíritus o deidades- vivos con distintas identidades que son interdependientes entre ellas, así como con los seres humanos (Apffel Margllin, 2018: 7).
Los pueblos originarios consideran hermanos a todos los seres vivientes de la Tierra y el cosmos. En esta interdependencia ha sido importante la coherencia entre el cosmos y las acciones de los seres humanos en el planeta. Esta coherencia se refleja en la crianza mutua, fuente de conocimiento que fue desarrollado por las ancestras en el territorio biodiverso. Una cosmovisión compartida de “un criar para ser criado”; lo cual implica una ética profunda y simple de comprender “como crío soy criado”. Por eso cada Raymi tiene importancia en la vida de las comunidades. Los conocimientos ancestrales son colectivos y forman parte de un patrimonio de la comunidad y nacionalidad e identifican a un grupo social en particular.
El resurgimiento y mantenimiento de nuestros sagrados raymis ha sido posible gracias al gran levantamiento indígena de 1990 que hoy cumple 36 años de lucha y resistencia. Los pueblos y comunidades se cansaron luchando contra las políticas neoliberales de entonces. Y logrando posicionar la exigencia de un estado plurinacional, la defensa de los territorios y los derechos colectivos.
En junio es el Intiraymi, el Inti Pacha, definido por el solsticio del 21 de junio. Es el inti puncha, llamado el día del sol de luz recto. Es una celebración espiritual ritualística. El sol está en su máximo alejamiento con relación a la tierra y regresará en otro tiempo. El astro con sus rayos de luminosidad bendice la Tierra y nuestros espíritus. Es el día de la sanación, de recibir nuevas energías, pues la sanación es la conexión con la energía sagrada. Este conocimiento ancestral es entender los movimientos de los astros y sus influencias cuando están cerca o cuando están alejados. Desde la producción, es el tiempo de la cosecha del sagrado ciclo del maíz. La tierra está llena de frutos, frutas y flores. Es el final de un ciclo, en junio los granos de maíz están secos y han detenido la división celular y ellos son las semillas para la perpetuidad de la vida. Por eso las comunidades bendecidas con la Chakra Comunitaria tenemos que agradecer y ofrendar lo mejor al dador de vida.
En el pueblo Saraguro, en 1986, un grupo de jóvenes asociados en “Runa Kawsay”, siguiendo el ejemplo de los indígenas de Otavalo, deciden iniciar la celebración del Intiraymi en la comunidad de Chukidel, contra la oposición de los padres Escolapios y de las monjas Marianas, quienes calificaban de “ateos, comunistas”. Así re-nació esta ceremonia y, por tanto, Chukidel es la anfitriona del Gran Intiraymi, aunque ahora, también se realiza en cada uno de los centros educativos y se ha extendido a algunas comunidades.
En esta fecha se reúnen todos: mayores, jóvenes y niñxs para compartir y aprender porque es el tiempo de la memoria ancestral de los taytas y mamas. Allí se recuerda muchos conocimientos y sabidurías, como la memoria que tienen las semillas, y cómo la vida está latente en cada grano, la cual se manifiesta en el crecimiento de las plantas siguiendo el círculo del tiempo, la ley natural. Opuesto al tiempo lineal, se observa en las guías de las plantas, como el fréjol, el ruibarbo, las guías del sambo y el sapallo, los helechos y otros.
En esta celebración del Intiraymi es importante el agradecimiento a los cuatro elementos de la Pachamama: Madre Tierra, Fuego, Aire y Agua. Se agradece a la vida, la cosecha por el alimento, el agua, la lluvia, el fuego y cada enseñanza recibida durante el ciclo que termina. Se reconoce la humanidad de las plantas, de los animales, el mundo de los dioses o deidades palpitando con la Madre Tierra. La vida no surge desde la separación, surge desde la conexión de cada ser, cada experiencia y cada proceso porque forman parte de una red mucho más amplia de relaciones e interdependencias.
Se realizan varios rituales para llegar al día principal el 21 de junio. El ritual del Fueguito Sagrado en el Kori kancha de la comunidad, con la presencia de las autoridades comunales, el Consejo de Ayllus y organizaciones. Alrededor del fuego conectamos nuestros corazones con el corazón del Sol y del Gran Cosmos para sanarnos y poder transmitir la palabra con la verdad y coherencia; despojarnos de lo viejo, lo negativo y recargar el espíritu para el cumplimiento del Plan de Vida.
En estas ceremonias el Agua y su ritual es muy importante para la purificación, mediante el cual se retorna al origen por cuanto al inicio, según la ley de origen, primero era el agua, la vida se originó en el líquido amniótico de la placenta. Por ello se realizan cuatro baños en las cascadas y lagunas, donde están los espíritus, las diosas protectoras, nuestrxs ancestrxs, y con el baño elevamos nuestra energía y nos reconectamos con la fuerza viva de la Pachamama, con el Agua agradecemos y nos purificamos en el útero de la Madre Tierra. Estos baños se realizan en forma alterna: dos en agua fría en las taskis y lagunas; otros dos con agua caliente cocida con la fragancia de las flores, de las plantas sagradas que sanan. Alternar entre frío y caliente responde a la oposición dual-complementaria y también al sentido medicinal y de conocimiento de las plantas y el clima. Así aprendimos a reconocer en las plantas y en el clima, la temporalidad y su relación directa con el Sol.
Un aspecto importante es la memoria histórica y colectiva de la estructura político-organizativa que está representado en el arreglo de dos Ramos u ofrendas florales, que son la división de la comunidad, de la llakta en dos: Hanan y Hurin, en Saraguro se dice “urayllu-hanayllu ( Uray ayllu, Hanan ayllu; Bacacela, 2010).
En síntesis, el Intiraymi es el renacer de la vida y la renovación espiritual de los pueblos en armonía con la Madre Tierra; la sanación para tener una vida plena. Es el tiempo de la unidad, del equilibrio, del karanakuy-compartir en comunidad los alimentos y conocimientos. Nos llena de gratitud, conciencia, amor y equilibrio, de nuevas energías y nuevos tiempos que permiten fortalecer nuestros proyectos de vida, recuperar los valores del Ayni, de la solidaridad; fortalecer lazos familiares y comunitarios honrando la Salud de la Madre Tierra y la nuestra hasta retornar al origen.
El Intiraymi es un portal de renacimiento físico y espiritual, un nuevo ciclo llamado Willka Kutin (retorno del Sol) porque el Sol viaja y debe retornar; por eso, es un tiempo en el cual se realiza una ceremonia para despedirlo y despacharlo para su viaje brindando o ch’allando con la chicha (Carvajal, 2026). Y así sincronizamos nuestro pulso con la abundancia y el corazón del Sol y de la Tierra. La vida prospera cuando existe un orden coherente, cuando nuestras energías están dispersas hay confusión.
Con estos rituales y ofrendas se pide la restauración de nuestras tierras y páramos, los humedales, los bosques, a fin de que la Yaku mama no nos abandone. Y terminamos con la danza de conexión con la Mama Pacha y el pampamikuy- pambamesa.
No obstante, los mayores enemigos de la continuidad de nuestros saberes y conocimientos fueron y son las políticas desarrollistas-extractivistas, la evangelización, las sectas religiosas, la educación monolingüe, la aculturación, el despojo de territorios, los desplazamientos forzados, las migraciones, las guerras, los genocidios, la persecución de los gobiernos, la mercantilización y la folklorización que impiden su reproducción.
Portada: imagen tomada de Fuente: Chukidel ayllullakta. L. Padilla.

Nativa de Saraguro. pertenece a la nacionalidad Kichwa. Estudió en Zamora en la Escuela de Líderes. Cursó estudios universitarios en Cuenca. Es abogada, tiene estudios en lengua y literatura, es magister de Estudios de la Cultura y un Diplomado en Educación Intercultural Bilingüe. Maestra de secundaria y educación superior, investigadora. Ha publicado varias obras, así como artículos en revistas y periódicos. Ha desempeñado varios cargos vinculados a Educación Bilingüe. Es conductora del programa Ñukanchik llata Kashpa (Nuestra identidad) en la Radio comunitaria de Saraguro “KIPA RADIO”, FM 91.3.