Acabamos de pasar un puente feriado por el Diez de Agosto y ni se sintió la razón de esta fecha, cada vez menos trascendente y menos percibida pues, hoy, por toda fecha cívica se suspende el trabajo, pero no se celebra nada y se recuerda muy poco. En el propio Quito se festejó en chico: unas ofrendas florales en memoria a los próceres en la plaza de la independencia y actos castrenses en los cuarteles. Eso fue todo.
El alicaído civismo se cayó más desde que en el gobierno de Correa se dispuso correr toda fecha cívica al inició o fin de semana más próximo, para así tener tres o cuatro día de descanso seguidos. Instituidos los puentes feriados obligatorios, la recordación de la fecha histórica, murió. Murió el recuerdo de esta y de las otras fechas cívicas.
Claro que el Ecuador debe ser el único país del continente que celebra sus movimientos de independencia en cuatro fechas distintas y por separado: por la (supuesta) libertad de Quito, de Guayaquil, de Cuenca; y, por la Batalla de Pichincha, una dispersión que, en eso también, es uno de los signos de su falta de unidad nacional, pues no tenemos una fecha precisa para celebrar la independencia del país; y, a falta de una, celebramos cuatro.
Cierto, que el proceso libertario del gobierno español fue sangriento y costoso en vidas y bienes económicos, mal enseñado y peor entendido en escuelas y colegios, porque no se enseña que esas acciones fueron un período de trece años, con conquistas de poder político y militar, temporales y solo a retazos de territorio (Quito, Esmeraldas, Guayaquil, Cuenca…). Así fue, antes de la Batalla de Pichincha, lo que, tal vez, incidió para que naciéramos como Estado con una lamentable falta de espíritu nacional en unidad y cohesión.
Y entonces: ¿Qué mismo se celebra el Diez de Agosto…? Solían enseñarnos en la escuela que “El primer grito de independencia (se supone que de España) en América, lo que tampoco es cierto.
Quito, después de Chuquisaca -hoy Sucre- y La Paz, fue la tercera ciudad hispanoamericana en instalar un gobierno propio, y lo hizo con un golpe de estado al deponer, de manera pacífica a las autoridades españolas, pero en principio sin romper con España, ni con el rey, ni con el sistema socioeconómico. Los próceres eran hijos de españoles, blancos y terratenientes. Querían el poder, no una república.
OLVIDO DE IMPORTANTE LUCHA.- Juan Pío Montúfar y los líderes quiteños del Diez de Agosto formaron un gobierno y se señalaron sueldos y tratamientos de nobleza hacia sus personas. La reacción española, sin embargo, fue de represión y envío de tropas, incluso desde Lima. Los rebeldes fueron perseguidos, presos; y, un año después, asesinados.
Vino luego la etapa más dura, quizás la más heroica y la menos enseñada de la guerra de independencia en el Ecuador: la de 1810-1812, en la que en Quito buscó ya la libertad, produjo la primera constitución de Hispanoamérica, con tres poderes del Estado, incluso anterior a la española de Cádiz, lucha en la que descolló y perdió su vida Carlos Montúfar, un héroe prácticamente ignorado y olvidado (O).
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Periodista, comunicador social, abogado. Hoy, Periodista de Academia TV. Laboré 27 años en medios locales como editor, redactor y reportero. Diarios El Mercurio, La Tarde y El Tiempo; revista Tres de Noviembre del Concejo Cantonal de Cuenca; radios El Mercurio, Cuenca y América.