Yo, como soy un aguafiestas consumado, vengo a contarles que el juez electoral Joaquín Viteri LLanga, acaba de prolongarle la vida política al alcalde de Cuenca, Cristian Zamora en, digamos, unos ocho o doce años… a menos que pase algo.
Triunfales, les veo a algunitos, adversarios o enemigos de don Cristian, quienes por las redes sociales festejan su suspensión de derechos: “… se te bajaron los humos, capaz ya te encontraron alguna cosa y por eso no estas tan altanero como siempre” escribió el usuario Luca en la red X.
Aquí, los malpensados piensan que el Contencioso Electoral manipuló los tiempos para dejar fuera de las próximas elecciones a don Cristian y los peor pensados hasta ven la mano del gobierno de Noboa para facilitar esto. En Instagram, el usuario6253332599916
escribió: “ahora le tocó a Cuenca espero que ahora sí nos unamos y protestamos tenemos derecho a la resistencia”.
Al margen de si hubo o no mano negra gubernativa en el Contencioso, a mí si me llama la atención que la sentencia del TCE contra el alcalde se haya despachado en menos de tres meses con todo y apelación, cuando otras denuncias contra el mismo don Cristian, hechas por Agustín Morales y Juan Esteban Guarderas, el tribunal las resolvió en favor del alcalde pero en más de un año.
Pero ese no es el punto. El punto es que quienes creen que Cristian Zamora está bloqueado o muerto como candidato, creo que están equivocados. Y como aguafiestas les haré acuerdo que, en los últimos treinta años, los cuencanos, como electorado voluble que somos, nunca hemos votados por propuestas sino por iras o por la torrente nacional electorera del momento:
En 1996, votamos por el Cocho, montados en la ola electoral de Freddy Elhers -que cargó con los sufragios de la Sierra- y también enojados con “El Doctor Xavier” por el pésimo estado de la avenida Circunvalación, aunque el alcalde nada podía hacer por esa vía cuya competencia era del EX–MOP. Después, en el 2004 votamos por el ingeniero Marcelo y contra el Corcho enfurecidos por “la veredita”, esa ceja de concreto que impedía el tránsito vehicular por la avenida Doce de Abril. La misma pérdida de don Pedro Palacios puede atribuirse al electorado enojado por los radares.
Así, pues, don Cristian, podría acabar victimizado por el TCE, el candidato del gobierno como villano, el postulante de don Cristian triunfar para la alcaldía y él mismo regresar, en dos años, -víctima de la violencia danielista que aún será recordada- como candidato para la asamblea y luego otra vez para la alcaldía y, si le coge cariño, lanzarse para la prefectura. Un rosero con quesadilla a que la maniobra con el Contencioso falla (O).
Portada: imagen toma de https://n9.cl/0r0wv
Periodista, comunicador social, abogado. Hoy, Periodista de Academia TV. Laboré 27 años en medios locales como editor, redactor y reportero. Diarios El Mercurio, La Tarde y El Tiempo; revista Tres de Noviembre del Concejo Cantonal de Cuenca; radios El Mercurio, Cuenca y América.