Cuando el Cabildo Popular por el Agua de Cuenca, asumió la misión de contribuir a dar continuidad histórica a la defensa del agua de los habitantes del cantón Cuenca, lo hizo desde una visión ciudadana, inclusiva, democrática, sin exclusiones, afanes protagónicos o para alimentar intereses políticos partidarios.
Esta lucha por el agua, se vinculó a la defensa de los derechos de la naturaleza, el ambiente sano, la soberanía alimentaria, la salud integral, el patrimonio natural y los derechos de las comunidades y pueblos ligados íntimamente a su hábitat natural y la Pacha Mama.
Aprendimos de la experiencia y el ejemplo de las comunas y comunidades indígenas y campesinas, de sus organizaciones de base, parroquiales, cantonales y provinciales, directorios y juntas de agua, pero sobre todo de las lideresas campesinas, de su valor, solidaridad y determinación en defensa de sus chakras, familias y comunidades.
Ha sido todo un aprendizaje de los saberes y prácticas ancestrales, conocimiento de los sistemas hídricos, la agricultura ecológica, el ciclo del agua y sus interacciones, nuestra geografía y cultura, el ordenamiento jurídico, derechos y garantías; aprendimos a construir un pensamiento y acción colectivos, organizar a los artistas y las expresiones culturales relacionadas con el agua, tejimos redes solidarias y creamos formas comunicacionales accesibles.
Las tareas de defensa de las fuentes agua, páramos, humedales, bosques y vegetación protectora y más ecosistemas frágiles, se planificaron en forma colectiva, sin estructuras impuestas y verticales, con diálogo permanente para buscar consensos en todas las actividades, incluyendo la distribución de responsabilidades grupales e individuales, ejecución, control y evaluación del cumplimiento.
Valoramos y respetamos la diversidad ideológica, cultural y política, de la integración del Cabildo, la dignidad personal y colectiva de los miembros, evitamos acentuar las diferencias y apreciamos más lo que tenemos en común, y aunque analizamos intensamente la realidad natural, social y cultural para su diagnóstico, damos más importancia a encontrar soluciones con participación ciudadana.
Tendimos puentes, acercamientos y alianzas sobre la base de coincidencias y confluencias siempre con la visión de que, la lucha por el derecho humano al agua, es responsabilidad de toda la ciudadanía, del área rural y urbana, con equidad de género, interculturalidad, encuentro intergeneracional y solidaria con los pueblos de otros cantones y provincias; por lo tanto, una convergencia de la sociedad civil en un gran frente único por la defensa del agua.
Recibimos la solidaridad de las más diversas organizaciones y colectivos sociales tanto nacionales como internacionales, de algunas autoridades civiles, pastores y autoridades eclesiásticas de Cuenca y a nivel nacional, y se incorporó en la reflexión sobre el derecho humano al agua, el pensamiento de las encíclicas papales vinculadas a la protección de la naturaleza.
En esta acción ciudadana, conocimos a jueces y otros servidores públicos que honraron la verdad, la justicia, la ética y las normas constitucionales, pero también otros que brillaron por su arbitrariedad e injusticia, vivimos momentos excepcionales de la vida social donde los ciudadanos tenemos que exigir a los gobernantes que cumplan la Constitución y la ley.
Por estos antecedentes y consideraciones, es necesario rechazar aquellas posiciones y conductas de ciertas autoridades que pretenden apropiarse de una lucha ciudadana y colectiva en función de sus intereses personales. Esta no es una lucha de patrimonio de tal o cual autoridad o persona, peor de un grupo, movimiento o partido político, y causa repugnancia que se trate al llamado “Quinto Rio” de Cuenca como una cosa, propiedad de determinada autoridad que pretende apropiarse de algo que es una construcción social y cultural de todo un pueblo. Un espíritu popular colectivo fruto de la convergencia cívica y ciudadana que se expresó en la más grande manifestación de Cuenca, el 16 de septiembre del 2025.
La defensa del agua no ha terminado, sigue en pie, y para ello es necesario resguardar la diafanidad y pulcritud cívica y ciudadana, con la que se ha construido este torrente social en defensa de la naturaleza, el agua y el ambiente. Este es un espacio común, colectivo y ciudadano, pero no es un espacio para intereses de tal o cual autoridad o partido político.
Portada: imagen @voces_azuayas
Asesor jurídico, articulista de “El Mercurio”. Participa en algunas organizaciones ciudadanas como el Cabildo del Agua de Cuenca, el Foro por el Bicentenario de Cuenca y en una comisión especial para elaborar el Sistema Nacional Anticorrupción.