Un día cualquiera, es la novela más reciente de Carlos Arcos Cabrera; relata la historia de Francisco y Diego de Arcos, dos hermanos que vivieron en el siglo XVI, pertenecientes a una familia de judíos conversos, marranos los llamaban, que tenían que ocultar y tratar de borrar su origen para no ser condenados a la hoguera por el Santo Oficio.
Para huir de sus precarias condiciones de vida, se embarcaron hacia las Indias, en busca de fortuna, como lo han hecho y lo siguen haciendo a lo largo de los siglos los migrantes de distintos países.
Es una novela escrita con arte. Arcos se revela nuevamente como un escritor de oficio, dueño de una prosa exquisita que atrapa al lector y le permite transitar por el relato con soltura y avidez.
Un día cualquiera, es una historia de ficción verosímil. Hace una estupenda ambientación de la época, no sólo en la descripción de los espacios y lugares, la construcción de los personajes, sino en la utilización del lenguaje, obligando al lector a recurrir permanentemente al diccionario para inteligenciarse sobre el significado de términos, muchos de ellos en desuso.
Es una historia que habla de los conquistadores de América, de la ambición y la codicia. Pero, lo que entonces pasaba sigue sucediendo, antes personajes como Cortés, ahora conquistadores del poder que se hacen con el gobierno y conforman séquitos de incondicionales a los que entregan lo suficiente para garantizar lealtad, sin dar más de lo que creen les corresponde, para mantener el espíritu de codicia, que les lleve a vencer obstáculos y pelear con denuedo en pos de conservar o recuperar las condiciones para que sus líderes sigan gobernando y todos aprovechando.
Es también el relato de abandonos, de discriminación, de familias rotas, de padres ausentes, hijos desconocidos y otros que terminaron siendo del viento.
Diego dice que su vida ha transcurrido no sabe si bajo la sombra o bajo la guía de su hermano Francisco, aunque toda guía puede ser sombra. Esta frase me hizo pensar en tantas personas que transitan a la zaga o eclipsadas por la sombra de aquel al que siguen, tantos individuos que resignan su independencia, por comodidad, por miedo, por inseguridad, por ambición o porque saben que por sí mismos nunca llegarían a “ser alguien”. Tantas personas que obnubiladas por la vanidad y precedidas por su ego, se dejan utilizar y prefieren “escuchar los cantos de sirena”, antes que labrar con trabajo y esfuerzo su propio camino.
En un día cualquiera se retrata la muerte, esa que los protagonistas vieron mucho, en circunstancias en que se dice que el tiempo había devorado amigos y enemigos, porque el tiempo era muerte; se menciona también aquella que es el apacible apagarse de los días, o la del olvido que es la segunda muerte.
Se habla de la conquista y la destrucción de los símbolos del poderío y la cultura de los pueblos a los que se somete, como la destrucción de la gran Tenochtitlan. Cinco y seis siglos después la irracionalidad humana sigue asolando, pruebas al canto: Guerras Mundiales, Afganistán, Siria, Kosovo, Irak, Ucrania, etc. etc.
Un día cualquiera, desde la ficción nos recuerda o enseña hechos relevantes de la historia.
El título de la novela, me hizo pensar que todo en la vida sucede un día cualquiera.
Un día cualquiera, nacemos y otro moriremos.
Un día cualquiera, se ganan y se pierden batallas.
Un día cualquiera, vamos a la escuela y otro nos graduamos.
Un día cualquiera, nos convocan a elegir, toman posesión los elegidos, nos recriminamos por haberlos votado.
Un día cualquiera, nos enamoramos…
Un día cualquiera, quizá digamos como Diego de Arcos, los recuerdos acuden en tropel disputándose un frágil instante de luz antes de sumergirse para siempre en el olvido. Me avasallan. Ya no sé si son míos, no sé si son cuentos que alguna vez escuché, no sé si son recuerdos de otros de los que me he apropiado; no sé si los invento para que mi vida que termina adquiera algún sentido.
Un día cualquiera como hoy, están leyendo esta columna, decidiendo ojalá buscar el libro y sumergirse en sus páginas.
Imagen de portada: tomada de www.mrbooks.com

Mujer estudiosa y analítica, lectora atenta y escritora novel. Doctora en Jurisprudencia y Abogada – Universidad de Cuenca, Máster en Gestión de Centros y Servicios de Salud – Universidad de Barcelona, Diplomado Superior en Economía de la Salud y Gestión de la Reforma – Universidad Central del Ecuador. Docente de maestría en temas de políticas públicas y legislación sanitaria –Universidad Católica de Santiago de Guayaquil; en el área de vinculación con la sociedad, legislación relacionada con el adulto mayor – Universidad del Adulto Mayor. Profesional con amplia experiencia en los sectores público y privado, con énfasis en los ámbitos de legislación, normativa y gestión pública.