El Pacto Ecosocial e Intercultural del Sur, junto a la Carrera de Sociología de la Universidad de Cuenca, el Programa de Doctorado en Sostenibilidad Territorial con mención en Estudios del Postdesarrollo y el Cabildo Popular por el Agua de Cuenca, rinde reconocimiento a Arturo Escobar, voz imprescindible del pensamiento crítico latinoamericano, cuya obra ha enseñado a mirar el desarrollo desde los márgenes y a imaginar otros mundos posibles.
Desde el Cabildo Popular por el Agua de Cuenca, como un espacio de aprendizaje y entrelazamiento con varios sectores sociales, de cuidado de la vida en todas sus maravillosas y sabias expresiones, agradecemos al doctor Arturo Escobar, porque hemos bebido de su obra .
Y desde nuestro corazonar, desde nuestro hacer, abrazamos al doctor Arturo Escobar. Porque ese sentir y ese pensar inconforme, cuestionador, que coloca a los afectos como parte de este pluriverso donde nos encontramos y que hoy camina, o canta, o baila y por supuesto marcha en nuestra América. Se toma la palabra y se toma las calles de nuestra Cuenca para mantener abierta la esperanza, para cuidar y para cuidarnos.
Arturo Escobar nos ha ayudado a comprender que los territorios no son espacios huecos disponibles para la extracción de recursos. Son lugares habitados, sentidos, construidos, queridos por comunidades que guardan memorias, conocimientos, querencias, prácticas vivas, afectos y formas propias de existir. Son entramados de vida con el agua, la tierra, los bosques, los animales – los grandes, los invisibles- y los seres humanos. Todo unido con todo, siendo al mismo tiempo gota y río, alma y mente, individuo y colectivo, tierra libre y cosmos viviente.
Su pensamiento nos ha enseñado a reconocer que con la defensa de un río, de un páramo o de un bosque existe también la defensa de una cultura, de una comunidad y de una manera de habitar, de sentir al mundo.
Y eso tiene un significado profundo para quienes, desde Cuenca y el Azuay, hemos hecho de la defensa del agua una causa colectiva.
Aquí, en las montañas, en los páramos de Kimsakocha, en los pajonales del Cajas, donde nacen las aguas que alimentan a nuestros ríos, sabemos que cuidando a la madre tierra cuidamos nuestra propia existencia. Y por eso mismo los territorios de vida deben permanecer fuera de la lógica de la mercancía.
Su propuesta de sentipensar con la tierra, nos recuerda que el conocimiento se hace desde la experiencia práctica, con los afectos y con las relaciones que nos sostienen. Que pensar es escuchar. Que conocer es cuidar.
Desde el Cabildo por el Agua de Cuenca recibimos su legado como una invitación a seguir pensando, dialogando. En esta tierra de páramos y ríos, donde tantas voces se levantan para decir que el agua vale más que el oro, que sin el agua no se cocina el mote y que aquí no pasarán las mineras, reconocemos en su obra una compañía intelectual y humana para seguir buscando caminos de vida.
Nuestras mamas y taitas tejían las historias en fajas, contando la vida y rescatando del olvido la profunda y sagrada conexión con la tierra y todos sus seres. Hoy el Cabildo Popular por el Agua de Cuenca hilvana las memorias propias con las luchas de otros pueblos, porque nos cobija la misma esperanza.
Reciba esta faja que es el símbolo de nuestra memoria. Le entregamos como al Amauta sabio que usted es, como al maestro que camina y al andar ilumina y al hablar hace crecer las palabras rebeldes, alegres y comprometidas con la dignidad.
Abrazamos sus luchas que son también las nuestras. Le abrazamos con la fuerza limpia de los ríos que defendemos y le decimos que en este corazonar usted se queda también como un afluente transparente de los ríos que levantan la amorosa conciencia de la vida.
Cecilia Molina Loyola, Cabildo Popular por el Agua de Cuenca.
Texto leído durante este homenaje, en el marco del Encuentro del Pacto EcoSocial del Sur, Cuenca 2026