Tatiana Neira
No sé si escuché la frase en una conversación, si la leí en un libro o un artículo, en una serie, en un podcast o en un video compartido en alguna red social, lo que sé es que me quedó rondando como me suele pasar con frecuencia, entonces para librarme de su acecho tengo que escribir sobre ello.
No es una frase original, ni llamativa, quizá incluso puede considerarse un lugar común, pero como otras tantas da para mucho porque se aplica a todos los ámbitos de la vida.
Siendo así, aquí estoy para compartir con ustedes lo que va saliendo de mis enmarañados pensamientos, recuerdos o invenciones sobre ¡la primera vez!
Lo primero a decir sin duda es una obviedad: todos hemos tenido y tendremos a lo largo de nuestra existencia muchas primeras veces. Esta mención posiblemente haga que se dibuje en algunos rostros una sonrisa, aparezca un rubor o talvez una mueca de rechazo, una expresión de curiosidad o sorpresa, como me ha pasado al sentarme frente al computador y empezar a teclear.
Hay primeras veces que se graban en la mente, el cuerpo y alma, sensaciones físicas y estados de ánimo que creo nunca se repiten, en situaciones similares nos podemos seguir maravillando, disfrutando o alterando a lo largo de la vida, pero ya sin la sorpresa ni el asombro del primer encuentro:
- Ver el mar, perder nuestra vista en su inmensidad, preguntarnos sin verbalizar hasta dónde llegará, que habrá cuando termine, por qué el agua no se derrama, por qué las olas hacen espuma…
- Ver el cielo y las nubes que circulan y se transforman.
- Sentir la arena de la playa que raspa y se pega a nuestro cuerpo.
- Sentir el agua que cubre primero el pie y el cuerpo después cuando los sumergimos en el río, el lago o el mar.
- La sensación del viento golpeando nuestro rostro.
- La lluvia mojándonos.
- El olor de la tierra mojada.
- El aroma de la mamá al primer contacto fuera de ella (del que no tenemos memoria consciente), el de nuestros hijos al nacer, el primer beso que recibimos de ella y el que les dimos a ellos.
- El primer día de escuela con el desprendimiento del abrazo o de la mano de quien nos deja en ese espacio que intimida.
- Cuando usamos nuestro primer zapato con tacón.
- Cuando nos arreglamos para la primera fiesta, nos pusimos o nos pusieron el primer vestido o les anudaron por primera vez una corbata.
- Tener un libro entre las manos, tocarlo, pasar sus páginas, olerlo, mirarlo, escrutarlo.
Hay otras primeras veces que se repetirán, pero seguirán siendo primeras y diferentes como lo son el evento o la experiencia que las provoca y pueden resultar agradables, desafiantes o devastadoras:
- El primer beso con el “nuevo amor”, que siempre es raro, diferente, sorpresivo, inesperado –aunque lo hayamos planeado o deseado- porque independientemente de que nos sintamos atraídos por el individuo en cuestión, solo sabremos si nos gusta cómo nos besamos cuando lo hagamos. Si no nos satisface la experiencia querremos olvidarla, transformándose en la primera y última vez. Como es raro y no siempre las condiciones contribuyen al disfrute, si el individuo al que besamos es de nuestro agrado nos damos una segunda oportunidad, si pasamos la prueba, nos olvidamos del fracaso y califica la insistencia como la primera vez.
Algunos habrán tenido en este ámbito una única primera vez, pero la mayoría más de una sin dudar y muchos, muchas que ni las pueden contar.
- La primera entrevista de trabajo, que se repetirá tantas veces cuántas optemos por buscar una alternativa laboral.
- El diagnóstico clínico en que se confirma una enfermedad o afección nuestra o de nuestros seres queridos, porque cada caso es diferente y cada procedimiento distinto.
- La noticia del fallecimiento de quienes amamos. Aunque la muerte es parte de la vida y una fatalidad a la que ninguno podemos rehuir, escuchar que ha sucedido o presenciarla es cada vez como si fuese la primera vez.
- El miedo que nos paraliza cada vez que nos asalta.
- El ridículo que hacemos cuando nos esforzamos por destacar o nos dejamos llevar.
- El asombro al conocer un sitio nuevo, la ciudad o el pueblo soñados o esos que no imaginamos.
Sin lugar a dudas habrá otras muchas primeras veces que no se repiten y otras tantas que las experimentaremos mientras tengamos vida y nos demos cuenta.
Revise usted, busque en sus recuerdos, algunas primeras veces le abrigaran el alma y a otras podrá superarlas.
Portada: imagen creada por IA
Mujer estudiosa y analítica, lectora atenta y escritora novel. Doctora en Jurisprudencia y Abogada – Universidad de Cuenca, Máster en Gestión de Centros y Servicios de Salud – Universidad de Barcelona, Diplomado Superior en Economía de la Salud y Gestión de la Reforma – Universidad Central del Ecuador. Docente de maestría en temas de políticas públicas y legislación sanitaria –Universidad Católica de Santiago de Guayaquil; en el área de vinculación con la sociedad, legislación relacionada con el adulto mayor – Universidad del Adulto Mayor. Profesional con amplia experiencia en los sectores público y privado, con énfasis en los ámbitos de legislación, normativa y gestión pública.