En el Abya Yala muchas culturas milenarias se han desarrollado y dejado huellas de sus conocimientos; pese al genocidio de Europa han sobrevivido con sus formas de vida y de relacionamiento con la naturaleza. Civilizaciones y culturas continúan viviendo, hasta hoy, practicando sus valores y principios que sustentan su vida e identidad. Casi todas, han mantenido conocimientos astronómicos para la elaboración de calendarios con los cuales se organiza la vida y los ciclos agrícolas; creen que la vida debe estar en equilibrio y armonía con los que nos rodea, y por eso respetaban a la naturaleza y los ancestros. Para ellas fue importante el conocimiento de la Constelación de la Cruz del Sur, y no únicamente en los Andes sino también entre los Mayas y Aztecas. La cruz entre los Mayas es cósmica, representa el árbol del mundo, el origen, es decir está asociada a la vida.
El amawta Carlos Milla V. (1980) en 1976 nos habla de un hallazgo del geoglifo de la Chakana o Cruz del Sur en el valle de Chao, de más de cuatro mil años de antigüedad. Este descubrimiento abriría el portal de sabiduría y espiritualidad andina, como símbolo milenario guardado en las tradiciones de los pueblos. La Chakana simboliza a la Constelación de la Cruz del Sur como el origen cósmico de la geometría (C. Milla).
La memoria colectiva de los habitantes de Collao del Hanan Pirua, dicen que en tiempos inmemoriales descendió del monte “Thunupa Uyuni al lago de Chuku-itu, un venerable anciano de larga trenza, túnica raída y báculo en mano”. La gente de Collao lo llamaron Thunupa Tarapaca. Este anciano, en la tradición de los habitantes de Collao, recorrió las orillas de lago sagrado predicando las leyes cosmológicas de Illa Tiqsi Wiracocha y fue quien implantó en estas tierras la Tawa Chakana como signo perpetuo de la presencia de Pachacamaq (Alonso Ramos Gavilán, cronista agustino, 1621, Historia del célebre santuario de Nuestra Señora de Copacabana).
En cambio, el cronista Pachakutik Yamki Sallkamaywa señala que las leyes fueron dadas por Thunupa al devoto Appu Tampu a través de Tupaq Yauri, que heredó Ayar Manco Qhapaq, fundador del Tawantinsuyu (R. Pérez Palma, 1938). En todo caso, de las antiguas civilizaciones se han encontrado ushnus, wankas, chakanas, tocapus, jawares, serpientes, wacos, wacas que atestiguan la vida de los pueblos ancestrales (Zadir Milla, 2026) representados en textiles, cerámicas, arquitectura, obras hidráulicas.
En otro relato se dice que la Chakana, que hoy llevamos los pueblos andinos, es la herencia directa de la Tawa Chakana que Tawna Appaq dejó a sus discípulos en Qharaphuku, antes de partir hacia la región de Quito y perderse por el mar. Esa Tawa Chakana articula las cuatro partes del espacio-tiempo: Hanan Pacha, Urin Pacha, Hawa Pacha y Ukhu Pacha, en torno al Chawpin central llamado Kay Pacha, Kunan Pacha.
Cada pueblo o persona que porta la chakana renueva el pacto que Tawna Appaq selló con nuestros antepasados en las orillas del Lago Titicaca. El llevar la Chakana nos conduce a confiar en el espíritu del Gran Creador, Illa Tiksi Wiracocha y vivir de acuerdo a las leyes éticas del Allim Kawsay del Qhapaq Ñan, el camino de los justos, que consiste en Allim yuyay. Allim shunkuy. Allim rimay y Allim ruray (Instituto Pacha Yachachiq, mayo 2026). Al decir que la Chakana articula cuatro partes del Pacha también representa las cuatro dimensiones: espiritual, social, política y económica, necesarios para la vida de las comunidades y pueblos.
Estos conocimientos y leyes se mantuvieron en la vida de las comunidades y por eso en mayo, los días 1, 2 y 3 se celebra la Chakana Raymi o la fiesta de las cruces, para honrar al Thunupa, o Tawna Appaq que recorrió nuestras tierras y restauró los principios del Qhapaq Ñan.
El 3 de mayo coincide con el momento en que la Constelación de la Cruz del Sur alcanza una posición especial en el cielo, formando una cruz perfecta y marcando uno de los referentes astronómicos más importantes para los pueblos.
La Cruz del Sur o Chakana un símbolo histórico milenario representa la conexión entre el cielo, la tierra y el mundo espiritual. Está vinculado a la Constelación de la Cruz del Sur, cuya posición en esta fecha marca el cierre de un ciclo agrícola y el inicio de otro. Porque en mayo los cultivos sembrados han llegado a su madurez (haba, fréjol, maíz, sambo, zapallo,) y están listos para la celebración del Inti Raymi. Inti Choque señala que mayo es el tiempo del balance, de reflexión interna, tiempo de tomar decisiones, “de afianzar las prioridades y asentar en la tierra nuestro propósito” para llegar al Intiraymi con la confianza de cosechar lo sembrado. Algunos pueblos y comunidades se manejan con el calendario lunar, para ellos este día simboliza un punto de renovación considerado como un “día cero” o inicio de un nuevo ciclo.
La celebración de la Cruz del Sur es la antesala para llegar a la celebración del Inti Raymi por eso en mayo se realizaban danzas llamadas aymuray-ayriwa de agradecimiento a la Pachamama por la maduración de todo lo sembrado.
La palabra Chakana proviene de Chaka-Hanan que significa puente hacia lo alto, hacia el Hanan Pacha, escalera al cielo; un puente de energía y conciencia, un vínculo entre diferentes dimensiones de la existencia donde todo comienza y se conecta; todo se cumple de acuerdo a una continuidad. Representa una estructura sagrada de ascenso y comunicación entre los distintos niveles del cosmos. En sentido profundo se relaciona con el conocimiento astronómico, el orden del tiempo y la relación entre la humanidad y las divinidades. Es decir, la Chakana es un símbolo espiritual andino que representa la conexión entre el cosmos y la humanidad.
La Cruz del Sur visible en la Constelación Cruz del Sur vinculada a la Chakana, es una cruz cuadrada y escalonada que expresa la estructura del universo andino; cada uno de los escalones tiene una concepción filosófica y científica de las culturas andinas. Y esta Chakana la andamos a llevar en nuestras luchas y ceremonias, como protectora de la vida, de la armonía y el equilibrio.
En conmemoración de este poder las comunidades originarias realizan festividades, el día 3 de mayo, el más generalizado, aunque algunos celebran durante todo el mes de mayo, como es el caso de las comunidades de Nabón y Saraguro. En este último cantón, los y las priostes lo hacen con composturas de grandes ofrendas florales “Ramos” que se colocan al pie de las cruces. También se festeja con “torogentes” o vacalocas y quema de chamizas.
En síntesis, la chakana es símbolo de balance y armonía de crecimiento espiritual porque cuando mantenemos un equilibrio con la pacha estamos en equilibrio con nosotros mismos y nos permite que fluyan las emociones físicas y espirituales. Es decir nos mantenemos en conexión con el gran cosmos y con el planeta tierra. Por tanto, las fiesta de las cruces que hoy se celebran continúan manteniéndose inconscientemente en la memoria colectiva, en el conocimiento del corazón ese significado de la Cruz del Sur y no sería la fiesta a la cruz cristiana de la religión católica, esa cruz del calvario, ensangrentada, castigadora, de la muerte, del pecado y de sacrificios que tenemos que hacer para salvarnos. En el I Concilio de Lima (1551) se ordena quemar y destruir todos los ídolos y adoratorios de los indígenas y construir sobre ellos iglesias o al menos poner una cruz (Marco Antonio Flores, P 2026). Desde entonces, la religión católica y la colonización impusieron la cruz de Cristo –que es alargada– en los lugares sagrados, altos de las montañas y colinas donde los pueblos realizaban ceremonias, tratando de que olvidemos nuestra espiritualidad y nuestra forma distinta de ver el mundo y la vida.
Para los pueblos andinos existe un mundo visible: material y otro invisible: espiritual, que se manifiestan en todos los niveles de la vida de las personas, de los pueblos y comunidades y del cosmos en su conjunto. Y estos dos mundos son inseparables y existe una ciclicidad, tiempos de ascenso y descenso, procesos que están perfectamente representados en la Chakana. Cuando los pueblos, los seres humanos se centran en lo material, lo individual, la violencia, los crímenes, estamos en un descenso y cuando volvemos hacia la comunidad, la solidaridad, la justicia y la paz estamos en un ascenso espiritual.
Referencias:
Carlos Milla Villena, (1980). Génesis de la cultura andina.
Diez de Medina, Fernando, (1973). La Teogonía Andina. La Paz.
Portada: imagen tomada de https://n9.cl/1vm5zm

Nativa de Saraguro. pertenece a la nacionalidad Kichwa. Estudió en Zamora en la Escuela de Líderes. Cursó estudios universitarios en Cuenca. Es abogada, tiene estudios en lengua y literatura, es magister de Estudios de la Cultura y un Diplomado en Educación Intercultural Bilingüe. Maestra de secundaria y educación superior, investigadora. Ha publicado varias obras, así como artículos en revistas y periódicos. Ha desempeñado varios cargos vinculados a Educación Bilingüe. Es conductora del programa Ñukanchik llata Kashpa (Nuestra identidad) en la Radio comunitaria de Saraguro “KIPA RADIO”, FM 91.3.