No mismo aprendemos los ecuatorianos, que debajo del piso está la alcantarilla. Tal lo demuestran los recientes sucesos en el sistema de justicia. Si antes, los tentáculos de las malas compañías llegaban a las cortes a través de su relacionadora pública, Mayra Salazar, ahora dichos tentáculos son de más alto vuelo, nada menos que a través de la presidencia del Consejo de la Judicatura.
Y ahí está, con vínculos de ser defensa técnica de las peores compañías pero lo más graves es que un juez anticorrupción, Juan Carlos Serrano, renunció y se marchó al exilio, temeroso de que lo maten, mientras el Estado le retiró la custodia policial, según denunció Serrano.
Este había sentenciado a diez años de prisión a Jezdemir Srdan por el delito de lavado de activos en el Caso Euro2024; y, en reciente comparecencia ante la Comisión de Fiscalización de la Asamblea, Serrano declaró que Henry Gaibor, exdirector del Consejo de la Judicatura de Pichincha, lo presionó en favor del acusado, un día antes de que emita la sentencia.
Las palabras del exjuez ante la Comisión de Legislación fueron demoledoras: “cuando me presiona alguien del Consejo de la Judicatura, esa persona pertenece a una organización, no es una persona aislada, obedece a una organización, en función del cargo que cumple y relación con el superior jerárquico…”, es decir Mario Godoy, presidente del CNJ.
Serrano desnudó al Ministerio del Interior y al Consejo de la Judicatura por ignorar su protección y seguridad, al punto de que el casco táctico para cubrir su cabeza en caso de atentado, lo compró de su dinero. Los jueces anticorrupción tienen menos protección que el presidente del Consejo de la Judicatura, dijo el exjuez.
Solo que el reciente caso es mucho más grave que el de la relacionadora pública, porque lo de ella es poco más que una hoja de la venenosa hidra que amenaza tomar con sus hojas, los tallos y los hilos más íntimos del más alto del poder (O).
Portada: imagen tomada de https://n9.cl/mfilr
Periodista, comunicador social, abogado. Hoy, Periodista de Academia TV. Laboré 27 años en medios locales como editor, redactor y reportero. Diarios El Mercurio, La Tarde y El Tiempo; revista Tres de Noviembre del Concejo Cantonal de Cuenca; radios El Mercurio, Cuenca y América.