Hace un año, Cuenca dio un ejemplo de defensa del agua, de la democracia y de recuperación de la verdadera política: juntarnos en la diversidad para defender el bien común. Cuenca mostró la dignidad de un pueblo que analiza y escoge el futuro que sueña y anhela. Hoy vemos que ese Quinto Río resuena en diferentes partes del país. Quimsacocha son todos los páramos y el Quinto Río son todos los territorios amenazados por la minería.
El 16 de septiembre de 2025, 100.000 personas marchamos en Cuenca para defender el agua. Esta vez no sabemos si estaremos el mismo número de personas, pero sí sabemos que hoy el grito por el agua recorre todo el país, que el Quinto Río no se detiene. Mañana no solo marcharemos en Cuenca, sino que en diferentes ciudades del país habrá plantones y acciones en defensa de sus territorios. Ese es el Quinto Río que inunda y crece, que contagia, que se replica en otros cauces, en otros lares.
Ana María Varea, en un artículo publicado hoy en Plan V, escribe: “La confirmación de que el Quinto Río volverá a fluir en Cuenca es una de esas noticias que levantan el ánimo colectivo. Es un gesto de reparación ecológica, pero también emocional. En un país donde el agua es símbolo, memoria y futuro, saber que un río regresa es sentir que algo se ordena, que algo se sana”.
Sin lugar a dudas, Cuenca hizo historia hace un año; cada persona que marchó fue una gota de agua fundamental para formar ese Quinto Río. ¡Que mañana nadie se quede mirando desde la orilla!
Antropóloga, Doctora en Sociedad y Cultura por la Universidad de Barcelona, Máster en Estudios de la Cultura con Mención en Patrimonio, Técnica en Promoción Sociocultural. Docente-investigadora de la Universidad del Azuay. Ha investigado, por varios años, temas de patrimonio cultural, patrimonio inmaterial y usos de la ciudad. Su interés por los temas del patrimonio cultural se conjuga con los de la antropología urbana.