Hasta la noche del pasado jueves, los partidos y movimientos políticos debían designar a sus precandidatos para las elecciones seccionales para alcaldes, prefectos y concejales y, como dice el dicho, las frutas se mueven. Se han movido hasta ahora un poco y ya se tienen unos cuantos nombres de los aspirantes a dirigir la alcaldía. Unos quieren volver, otros saltar a otro poder, unos cuántos tomarlo por primera vez.
Estos son: Juan Pablo Riquetti, por Sociedad Patriótica; María Consuelo Orellana, del movimiento Renace, del alcalde Cristian Zamora; el concejal Fabián Ledesma, de Pueblo, Igualdad y Democracia; Juan Carlos Vega, del gobiernista ADN; Iván Abril por el movimiento Amigo.
Además, los exalcaldes Marcelo Cabrera, por el movimiento Igualdad; Pedro Palacios por Nueva Generación; el actual prefecto Juan Cristóbal Lloret por la Revolución Ciudadana; y, el ex, Paúl Carrasco, por Renace – Democracia Radical.
Se escucha también de María Isabel Vásconez, por el movimiento Futuro (antes Democracia Sí), de Diego Monsalve; de Víctor Quito, por el Socialcristianismo; y Marlene Novillo, por Unidad Popular; Diego Monsalve, por Centro Democrático.
La mayoría de estos postulantes no son desconocidos, los ciudadanos saben quiénes son y están al tanto de sus capacidades y estilos, con lo que sería de creer que las expectativas con cada uno son igualmente claras.
Lo que quisiera, de mi parte, es que cada candidato deposite en el Consejo Nacional Electoral su plan de trabajo e incluya en él, el modelo de ciudad que se propone desarrollar y, más en concreto, cómo se propone organizar y controlar el crecimiento desbocado de Cuenca, agravado por una suerte de tráfico de tierras incluido en sectores suburbanos, entre territorios urbanos y de parroquias rurales.
Solo por dar un ejemplo. Unos pocos cientos de metros arriba de la avenida Ordóñez Lasso, entre ésta, la avenida del Tejar y el camino a Racar, hay puntos donde no hay agua potable de la red de ETAPA ni alcantarillado sanitario. En San José de Balzay, un canal de aguas servidas pasa por el centro de la escuela del lugar. Algo similar ocurre en Sinincay y Miraflores, donde las descargas de alcantarillado van a las quebradas.
Los cuenqueños hemos sido presumidos de la calidad de vida en la ciudad, pero hoy está en riesgo debido normativas muy restrictivas en cuanto a tamaños de los predios, lo que ha llevado a ciudadanos a construir donde quieran, en predios inseguros y sin servicios garantizados. Entonces se forman unos lunares, pocos, pero feos, que dañan el orden, los buenos servicios de la ciudad y, lo que es más grave, contaminan los ríos con descargas de aguas negras.
Falta eso y, desde luego, avanzar en las grandes obras de ciudad en las que estamos retrasados: un cementerio adicional, el nuevo camal, la nueva planta de aguas residuales… sin olvidar que Challuabamba necesita una planeación urbana que considere la conurbación con Azogues e incluso con Déleg. No sé si sea mucho pedir… (O)
Portada: imagen tomada de https://n9.cl/y8j1h5
Periodista, comunicador social, abogado. Hoy, Periodista de Academia TV. Laboré 27 años en medios locales como editor, redactor y reportero. Diarios El Mercurio, La Tarde y El Tiempo; revista Tres de Noviembre del Concejo Cantonal de Cuenca; radios El Mercurio, Cuenca y América.