El impase entre los gobiernos de Ecuador y Colombia, surgió en forma súbita con la declaración del presidente Noboa de que subirá en un 30 % el arancel a las importaciones de Colombia, que sería utilizado en seguridad, por la “falta de reciprocidad y acciones firmes” de ese país en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, declaración que la hizo, durante su participación en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza.
Este anuncio del presidente Noboa tiene como antecedentes, que podrían relacionarse con la motivación de elevar el arancel, la reiteración del presidente Petro de Colombia, de exigir la liberación de Jorge Glas, por considerarle un perseguido político; el empeoramiento de la delincuencia y el narcotráfico, con las consiguientes críticas al gobierno nacional; y, la alineación incondicional de Noboa con la política exterior de Trump, mostrándose como un discípulo fiel, al punto de imitar sus estilos y conductas.
En este sentido, son evidentes las discrepancias ideológico-políticas entre Noboa y Petro en su posicionamiento geopolítico dentro de las disputas entre EE. UU, y Rusia y China, y la controversia muy fuerte surgida entre Trum y Petro a raíz de los proyectos y acciones intervencionistas del gobierno norteamericano en Venezuela y otros países, por lo que la conducta de los protagonistas se explicaría por aquello de que, “El enemigo de mi enemigo, es mi amigo”.
Por otro lado, el impase con Colombia ha dispersado la atención nacional sobre los problemas internos, tanto más si se perfila y configura un “contradictor” respecto del cual se concentra gran parte de la atención pública, y mucho más si se le imputa responsabilidad por la falta de firmeza en el control del territorio donde se originarían las acciones del crimen organizado y el narcotráfico.
Es evidente que el vínculo entre política interior y exterior de los gobiernos de Ecuador y Colombia, la forma y contenido de sus relaciones internacionales, en el marco de un mundo ultra globalizado e internacionalizado, se rigen por intereses concretos y por las circunstancias específicas de los dos Estados.
En materia económica y particularmente de intercambio mercantil, la balanza comercial entre Ecuador y Colombia, evidencia un déficit para el Ecuador, el mismo que siendo un país dolarizado, no puede maniobrar con políticas monetarias, mientras que Colombia si lo puede, pero, al parecer, en la situación actual de las relaciones entre Ecuador y Colombia, prima la visión, el interés y la perspectiva política, en el que está incluido el tema de la seguridad.
Pero los temas de inseguridad fronteriza, cultivos, procesamiento y envío de drogas, tráfico ilegal de armas y otras formas de delincuencia organizada transnacional, deben resolverse en el marco de los convenios internacionales y más concretamente a través de políticas, estrategias, planes, proyectos y acciones operativas específicas.
Pero entonces, la pregunta que surge es, porqué acudir a medidas arancelarias, que pueden conducir a agravar las relaciones en otros campos, como la colaboración en materia de energía, y que decir de las graves fracturas para enfrentar como bloque latinoamericano los problemas comunes de países que comparten una misma historia de colonialismo y neocolonialismo.
Ahora mismo el conflicto Ecuador-Colombia ha escalonado, y de no resolverse con oportunidad este impase, puede conllevar daños graves para los habitantes de los dos países. Es de esperar que el conflicto suscitado no lesione la institucionalidad de la Comunidad Andina. Suficientes son ya los padecimientos actuales.
Noboa y Petro mantienen, diferencias ideológicas-políticas, pero más allá de las mismas, existen problemas comunes de alta complejidad que exigen colaboración entre los dos países, por lo que deben superarse esas diferencias, con respeto mutuo, tolerancia, una visión multilateral de los problemas regionales y sobre todo considerando los lazos históricos de los pueblos hermanos ecuatoriano y colombiano. El sentimiento de construir una patria grande latinoamericana, nadie nos puede quitar.
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Asesor jurídico, articulista de “El Mercurio”. Participa en algunas organizaciones ciudadanas como el Cabildo del Agua de Cuenca, el Foro por el Bicentenario de Cuenca y en una comisión especial para elaborar el Sistema Nacional Anticorrupción.