Más de veinte y cinco años habían pasado desde que leí una novela de Isabel Allende, poco me había enterado de la vida de la autora durante el primer cuarto de siglo del XXI, sin embargo como un presagio o antesala, en las redes sociales aparecieron extractos de entrevistas de la autora, en las que la recordé y lo que me gustaron las obras que había leído como La casa de los espíritus, Paula, Retrato en Sepia, Eva Luna, La hija de la fortuna, no recuerdo si alguna más.
En las entrevistas que menciono se ve una Isabel Allende, vital, vivaz, divertida, encantadora a sus ochenta y tres años y pienso que me gustaría estar como ella si llego a esa edad. Además sigue escribiendo y sigue publicando.
Aparece en mi radar Allende y en el Club del Libro al que pertenezco llega al encuentro la más reciente novela de la autora Mi nombre es Emilia del Valle, un título que sugiere la historia de una mujer para la que su nombre es importante, como quizá lo es el nuestro para cada uno; o de pronto tras el nombre o el apellido, se descubre una historia con historias atractivas o trascendentes.
La novela es sin duda de protagonismo femenino, gira en torno a las vidas de Emilia y de su madre Molly Walsh, aunque no opacan a personajes masculinos que acompañan y sostienen, pero que tienen su propia importancia y rol.
Se dice que los libros son también espejos en los que nos vemos. Este –como otros- me hizo ver mi ignorancia. Se centra en la Guerra Civil Chilena de 1891, de la que hasta ahora no había oído; y, con referencias bien ubicadas nos remite a otros acontecimientos importantes de la Historia mundial, como:
- La Fiebre del Oro que implicó “migraciones masivas y apresuradas” de estadounidenses, mexicanos, chilenos y de otras partes del mundo, hacia California, para buscar el apreciado metal.
- La Gran Hambruna o hambruna de la papa, que había ocasionado una enorme migración de irlandeses que huían del hambre y la muerte.
- El Tratado de Guadalupe Hidalgo, que puso fin a la guerra entre EEUU y México, con la cesión de más del 50% del territorio mexicano al vecino del norte.
- La Guerra del Pacífico, llamada también Guerra del Salitre, que enfrentó a Chile con sus vecinos Perú y Bolivia, en la que el último perdió su salida al mar.
No sé si a otros lectores, pero a mí me picó la curiosidad por conocer algo más de cada uno de estos sucesos, de los que poco o nada sabía.
En la guerra civil chilena, personajes de la novela se involucran, no diré cómo ni en qué circunstancias, pues el spoiler no cabe, pero sabiendo que fue un hecho real, provoca indagar si lo que cuenta pasó o lo inventó y si los nombrados existieron o fueron todos de ficción.
El relato transita también sobre otros temas relevantes de antes, de siempre y actuales:
- Migración, migrantes, xenofobia, tenacidad, lucha y progreso.
- La importancia de la educación, la lectura, la escritura, la de los maestros en la escuela y en la vida.
- Habla del AMOR en sus distintas facetas, de ese con mayúsculas que no juzga, que apoya, que suma; de la solidaridad; de lealtad; del perdón.
- Muestra la cara del machismo que orilló a las mujeres a escudarse tras un seudónimo para publicar, para decir, para opinar.
- Se refiere a la importancia de la religión, a la necesidad de creer en algo, en Dios, sobre todo cuando no queda más.
- Relata los avances en la movilidad y el transporte, que un siglo y medio después no han sido superadas.
- Propone en la época, finales del siglo XIX, una sexualidad libre, con el uso de métodos anticonceptivos existentes como el condón y el diafragma.
- Menciona el feminismo y algunas de sus primeras manifestaciones.
- Describe algunos de los horrores que se padecen en una guerra, las marcas que deja a quienes la viven y sobreviven.
Mi nombre es Emilia del Valle, me llevó a pensar en cuántas miles de veces y en tantos contextos distintos habré dicho mi nombre es…, con una carga y un todo propios y acordes a cada ocasión.
Con esta novela he pensado en todo lo que implican y traen consigo los nombres y apellidos que tenemos; en lo que provoca en otros cuando los escuchan, en las bondades, perjuicios y prejuicios que pueden acarrear.
La que comento es una novela que se lee fácil, que enseña, que divierte, conmueve y sorprende.
Me gustó reencontrarme con Allende, espero que si se anima, sienta lo mismo.
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