ERRORES SÍ, DUDAS SOBRE LA HONESTIDAD NO

Ante los procesos de investigación por parte de la Fiscalía en varios municipios del país y en particular en el de Cuenca, la frase hay que repetirla hasta que se “haga carne”.

Lo escribo y me asaltan dudas, me invade el pesimismo, porque si pasa lo que pasa, es debido a que muchos fueron parte de las trafasías, otros tantos aplaudieron, muchos miraron a otro lado y un enorme número normalizaron.

Al momento la Fiscalía señala tener indicios y elementos de convicción de los que nos enteramos a través de medios de comunicación y que parecen tener fundamento; los procesos penales seguirán su curso, habrán imputados, procesados, exculpados, pero el mero hecho de que servidores públicos, autoridades y empleados de libre nombramiento, o con otras modalidades de contratación, que recibían y manejaban recursos públicos, estén siendo investigados es siempre una mala noticia.

Cristian Zamora, ya nos había avergonzado con espectáculos lamentables, irrespetuosos y de mal gusto, se habían hecho cuestionamientos serios a procesos que parecen direccionados en los que se favoreció a un mismo grupo de contratistas como los de la construcción de los “elefantes blancos” –hospitales de Baños, El Valle y Ricaurte- y otros tantos defendidos por el nombrado con tonos altisonantes haciendo gala de la soberbia que lo caracterizaba.

Lo de Zamora no tiene precedentes y esperamos que no tenga correlatos.

Nunca antes el domicilio de un alcalde de Cuenca en funciones había sido allanado (17 de marzo de 2026),  ni tampoco las oficinas de la Municipalidad (27 de octubre de 2026) en búsqueda de pruebas de lo que la Fiscalía señala como una presunta estructura que aparentemente participó en la adjudicación de contratos públicos respecto de los que se investiga el movimiento de alrededor de once millones de dólares.

La alcaldesa en funciones Marisol Peñalosa, que llegó al cargo por la suspensión de Zamora a causa de una condena por violencia política de género, dice que lo que ocurre es una situación “lamentable” y que darán todas las facilidades a las entidades competentes para que hagan su trabajo. No le corresponde a ella juzgar ni adelantarse a los hechos procesales, pero quisiera preguntarle si sigue teniendo la misma opinión que expresó sobre Zamora durante su gestión y en particular en junio en que le subrogó, cuando declaró fuerte, claro y reiteradamente el respeto al que fue electo y el reconocimiento como un gran líder.

Errores sí, dudas sobre la honestidad no.

Con certeza en toda gestión pública o privada se cometen errores, ninguna persona es infalible, todos nos equivocamos, podemos ser desprolijos, confiados, inseguros, ignorantes, pero si actuamos de buena fe, ninguno de esos peros –si no son permanentes- conducen al cometimiento de delitos o de acciones reñidas con la moral y la ética.

Si no aprendemos de la historia, estamos condenados a repetirla.

Que lo que le ha pasado a Cuenca y sus habitantes –y a otras ciudades del país-, sea una lección que aprendamos, que no confiemos en cantos de sirena, que los votantes no se dejen seducir por el grito, el baile, el ruido que no deja escuchar, que reflexionen para decidir, que hagamos el esfuerzo por averiguar antecedentes de los postulantes y de la gente que los rodea.

No hay sentencia en firme, pero si denuncias de Fiscalía por presunto peculado y un proceso por presunto enriquecimiento ilícito. Las presunciones no son suficientes para condenar pero sí para avergonzar, Cuenca y las demás no se merecen lo que estamos viendo.

Ojalá la sospecha quedara solo en eso, porque significaría que quien dirigió la Municipalidad y sus empresas adscritas no fue un impresentable, por no decir un delincuente, así como tampoco quienes fueron parte de su “equipazo”.

Frente a lo que está pasando, cabe el llamado a la cordura al momento de elegir a las nuevas autoridades seccionales, necesitamos frente a la Municipalidad y Prefectura gente que no nos avergüence, que no tenga rabo de paja ni amistades peligrosas, que pueda justificar el origen de sus recursos, que respete las instituciones y a la población –incluso en las formas-, que no hayan sido glosados ni parte de procesos contractuales opacos.

Busquemos entre los que se han postulado a aquellos que sabemos o intuimos actuarán de Buena Fe –pues la intuición también orienta-, porque esos cometerán errores pero no horrores.

Errores sí, dudas sobre la honestidad o certezas sobre su falta no.

Portada: imagen tomada de https://n9.cl/hcul1

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