EL AGUAJE DE LA MEMORIA

En el principio, “el espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas”. El agua, ergo, era congénita de Dios; acaso una misma cosa. Si fuéramos ecuánimes, empezaríamos cualquier actividad a partir del agua, y lo curioso y paradójico es que sí somos ecuánimes: la señal de que el mundo nos es inminente […]