Tal y como estaba previsto, el día de ayer se reunió la Asamblea Ciudadana Gran Cruzada por la Vialidad del Azuay, para analizar los principales problemas de la red vial estatal en esta Provincia. Lo hizo en forma responsable, libre, con autonomía ciudadana y dignidad.
La Asamblea Ciudadana por la Vialidad, hizo prevalecer su condición cívica, independiente de cualquier posición política partidista local o nacional, y no porque se esté en época electoral se debía postergar el tratamiento de tan grave problema por el que atraviesa la vialidad en la provincia azuaya que se agrava diariamente y peor con la amenaza del recrudecimiento de la estación invernal, o es que acaso por las elecciones se suspende el deterioro de las carreteras.
Con el solo anuncio de realizarse la Asamblea Ciudadana por la Vialidad del Azuay, se activaron las autoridades nacionales, y como ya es inveterada maniobra, de los gobiernos de turno, se convocó en la víspera del evento, a una reunión con determinados representantes gremiales y profesionales, para informar sobre obras viales pendientes de realización y prometer su ejecución, lo cual, obviamente, tenía como fin debilitar a la Asamblea Ciudadana.
Pero la Asamblea Ciudadana, se realizó, cumplió su objetivo, y tras evaluar la situación de la red vial estatal, elaboró una propuesta de acciones concretas y hasta sugerencias sobre el modelo de gestión administrativa para cada vía, sin que se descarte ninguno de ellos, como las concesiones con peaje, delegación administrativa a los GAD cantonales y provinciales y alianzas público privadas; y, en el caso del mantenimiento, ya sea por gestión directa, convenios interinstitucionales, contratos de mantenimiento por resultados y con micro empresas comunitarias de mantenimiento.
La Asamblea Ciudadana, en su análisis, consideró la crisis fiscal que se arrastra luego de tantos años de latrocinio de los recursos estatales, pero aún con el limitado presupuesto disponible, es necesario que se dé un trato equitativo a las provincias, tanto más si en el caso del Azuay, tiene un importante aporte tributario al erario nacional, pero sobre todo para lograr un desarrollo equitativo de los diversos territorios.
La Asamblea, también incluyó una evaluación de su desempeño, señalando que fueron más de ochenta las organizaciones ciudadanas que la constituyeron, y que si bien cada una de ellas conserva su personalidad y libertad para su propias gestiones, sin embargo, en materia de la demanda de atención vial a la provincia del Azuay, cada actor ciudadano y entidad coaligada, tiene su responsabilidad, y no se puede eximir de cumplir con coherencia y fidelidad sus compromisos con la Asamblea Ciudadana que mancomuna la confluencia de esfuerzos cívicos por una causa común tan importante como es la vialidad e la provincia del Azuay.
Al Azuay se le está marginado en muchos aspectos, y hasta se le pretende asignar el rol de territorio de sacrificio, y gran parte de la responsabilidad la tienen quienes caen en la tentación de atentar a la unidad de esfuerzos, haciendo prevalecer sus intereses particulares y de figuración, o fomentando relaciones de vasallaje con el centralismo como cortesanos de cada gobierno de turno, sin asumir las experiencias pasadas.
En efecto, la evaluación de las relaciones de subordinación con el centralismo, como es el caso de la atención a la red vial estatal del Azuay, arroja la misma experiencia, ofertas y más ofertas, incluso de autopistas al cielo, pero a la hora de concretizarse en acciones, solo se posterga la realización de las obras viales y tan solo se reciben migajas del poder centralista.
Es este mismo centralismo, que antes que dar, más bien succiona recursos económicos del austro, como en el caso de las empresas eléctricas con sede en Cuenca, o que llega al extremo de llevarse las esferas de almacenamiento de gas licuado de la terminal de Challuabamba, y que decir de la amenaza de arrasar con las fábricas naturales de agua de Cuenca, como son sus páramos.
Este círculo vicioso que, desde hace muchos años, perjudica al Azuay, tiene que cambiar, y la condición para salir de esta situación de marginalidad e injusticia territorial, no puede ser otra que la unidad de todas las fuerzas cívicas. Quedan algunas batallas por reconstruir la vialidad azuaya, y es de esperar que se asuman las experiencias y responsabilidades. Ahora corresponde estar atentos al cumplimiento de las nuevas ofertas. El gobierno del presidente Noboa, tiene la oportunidad de cambiar este maltrato histórico a la provincia del Azuay.
Portada: foto tomada de https://www.primicias.ec/noticias/sociedad/dora-ordonez-obras-publicas-azuay/

Asesor jurídico, articulista de “El Mercurio”. Participa en algunas organizaciones ciudadanas como el Cabildo del Agua de Cuenca, el Foro por el Bicentenario de Cuenca y en una comisión especial para elaborar el Sistema Nacional Anticorrupción.