¡NUESTROS PÁRAMOS NO SE TOCAN!
Alberto Acosta[1]
“Las guardianas del agua y los centinelas del Macizo del Cajas saben que, pase lo que pase, mientras exista agua alrededor no harán falta reyes de cartón ni tesoros de oro. Solo bastará la unidad de las gotas para convocar, una y otra vez, al Quinto Río de la ciudad de Cuenca.”
José Antonio Astudillo Salazar Cómo volverse una gota de agua [2]
La minería amenaza las fuentes de agua en Ecuador, un país que cuenta con cuatro veces más agua superficial que el promedio per cápita mundial. Su importancia es reconocida ancestralmente. Eso se expresa a través de comunidades indígenas y campesinas que luchan sin pausa en su defensa; un ejercicio de resistencia que se extiende cada vez más por las ciudades, tal como lo constatamos, hace un año, con la marcha del Quinto Río en Cuenca.
Esta significación del líquido vital se plasmó en la Constitución de Montecristi, que establece el derecho humano al agua como fundamental e irrenunciable. Además, se considera al agua como un bien nacional estratégico de uso público, un patrimonio de la sociedad y un componente fundamental de la Naturaleza, que tiene derechos propios a existir y mantener sus ciclos vitales. La gestión de los recursos hídricos, en el siguiente orden de prelación, se orientará por el consumo humano, el riego que garantice la soberanía alimentaria, el aseguramiento del caudal ecológico del agua (léase el agua como sujeto de derecho) y, por último, las actividades productivas. Mandato constitucional que también prohíbe la privatización del agua.
Pese a que la mayoría del pueblo ecuatoriano aprobó en el año 2008 y ratificó también en las urnas el año 2025 la Constitución de Montecristi, estamos lejos de que se cumplan los mandatos constitucionales, incluyendo la prohibición de la minería en las zonas de recarga hídrica, como los páramos, aprobada en el Mandato Constituyente Minero Nº 6, del 18 de abril del 2008. No solo eso, sin empacho alguno se pisotea los resultados de las consultas populares como las de Girón (2019) y Cuenca (2021), en la provincia del Azuay, en las que, con un voto superior al 80%, se prohíbe la minería en el páramo de Kimsacocha. Algo similar acontece con el irrespeto de la voluntad popular del Distrito Metropolitano de Quito, que bloqueó masivamente la minería en el Chocó Andino (2023).
Los páramos, que representan un ecosistema estratégico y frágil, cubren cerca del 7% del territorio nacional. Su relevancia abarca dimensiones ecológicas, hídricas y climáticas, a más de culturales. Los suelos del páramo poseen una estructura porosa que les permite retener y filtrar masivas cantidades de agua; lo hacen de forma lenta y constante, dando origen al 31% de los ríos en el país; afluentes que proveen agua potable, riego agrícola y energía hidroeléctrica; un 85% del agua potable consumida en Quito proviene directamente de los páramos, para destacar apenas un caso dentro de una larga lista de ciudades que reciben el agua de la misma fuente. Además, los páramos, debido a a sus bajas temperaturas y alta humedad, configuran depósitos de materia orgánica sin descomponer, constituyendo una suerte de almacenes de carbono molecular, lo que evita su inmediata liberación como gases de efecto invernadero. La increíble biodiversidad en flora y fauna de los páramos merece, por igual, un puesto destacado en esta lista de sus potencialidades.
Justamente este patrimonio está amenazado por las empresas mineras, que el gobierno de Daniel Noboa alienta de forma desvergonzada. Con ese fin, se expidió la “Ley Orgánica para el Fortalecimiento de los Sectores Estratégicos de Minería y Energía”, en marzo del presente año, debilitando los controles ambientales, al tiempo que se abre la puerta a la militarización de los territorios para romper la resistencia de las comunidades que lo defienden. A esto se suma el Tratado de Libre Comercio (TLC) recién suscrito con Canadá, que incluye -inconstitucionalmente- el arbitraje internacional para blindar a las inversiones de empresas mineras extranjeras (no solo canadienses), afincadas en ese país. A lo anterior se añade el convenio “Marco para el Aseguramiento del Suministro en la Minería y el Procesamiento de Minerales Críticos y Tierras Raras”, suscrito con Washington, en febrero de este año; así como los múltiples acuerdos de explotación minera con empresas de China. Para completar este cuadro de amenazas se avanza en la reapertura del catastro minero, condición impuesta en el convenio con el FMI.
En la actualidad unas 90 mil hectáreas de páramo ya están concesionadas a la minería. Esta superficie aumentaría de forma muy preocupante si se da paso a la apertura de dicho catastro minero, afectando aún más la conectividad y la regulación hídrica de esos frágiles ecosistemas. Esta realidad se concentra en el sur del país, en donde más del 85% de la superficie de los páramos ha sido concesionada. Solo las concesiones mineras en el Macizo del Cajas superan las 46.000 hectáreas; una situación de mucho cuidado si se considera que allí nacen no solo los principales ríos de Cuenca, sino que también que esos ríos contribuyen para el suministro de agua potable de varias ciudades, así como para el riego en varias regiones de la costa, de la sierra e inclusive de la región oriental.
En este contexto cobra especial importancia la celebración del primer aniversario de la -plural y firme, alegre y creativa- marcha del Quinto Río de Cuenca, realizada el 16 de septiembre del 2025. Ante los sucesivos engaños e incumplimientos gubernamentales, este es un momento para redoblar y ampliar las luchas. Así, la movilización convocada para este próximo miércoles busca la eliminación de todas las concesiones mineras en el páramo de Kimsacocha, para proteger definitivamente el suministro de agua en Cuenca y las zonas de influencia. Pero va más allá. Propone impulsar una campaña que deje libres de minería todos los páramos en el Ecuador.[3] Logro que lo alcanzaremos con una gran minga democrática por la vida, al margen de apetencias electorales y de banderías político partidarias.
[1] Economista ecuatoriano. Ministro de Energía y Minas. Presidente de la Asamblea Constituyente 2007-2008.
[2] https://lalineadefuego.info/como-volverse-una-gota-de-agua-jose-antonio-astudillo-salazar/
[3] https://vocesazuayas.com/primer-aniversario-del-quinto-rio-de-cuenca/
Portada: foto María Laura Lozano