CENTRALISMO Y CRISIS DEL HOSPITAL REGIONAL DEL IESS
Existe una preocupación profunda en la ciudadanía sobre la crisis que está viviendo el Hospital de Especialidades José Carrasco Arteaga (HJCA) del IESS en Cuenca, la cual se profundiza a raíz del nombramiento de las nuevas autoridades y los hechos y actos subsiguientes de su gestión administrativa, que agudizan su deterioro institucional.
De inicio surge la pregunta ¿si acaso no existen en Cuenca o en el austro, profesionales de la salud, con conocimiento de la realidad local, que estén capacitados para ejercer la gerencia general y otros cargos de dirección del HJCA?
La respuesta se encuentra, una vez más, en el centralismo prepotente e insensible, y desconocidos intereses. que hieren los sentimientos de la ciudadanía azuaya, al designar para la jefatura institucional a personas extrañas al medio social sin justificar ni transparentar con claridad, los antecedentes y la trayectoria en el servicio público de las nuevas autoridades, las mismas que, tampoco dan la cara a los medios de comunicación, para que informen de conductas que requieren ser urgentemente esclarecidas.
En efecto, en las solicitudes de información presentada a Bernardo Córdovez, presidente del Consejo Directivo del IESS, y a la Directora Provincial (E) del IESS, por parte de asambleístas azuayos, se destaca entre otras situaciones que, personas sin vinculación laboral con el HJCA ejerzan actividades administrativas al interior de dicho Hospital, al igual que se realicen gestiones de la gerencia del HJCA para otorgar un nombramiento a una persona que tendría conflicto de intereses con el cargo propuesto, al ser gerente general y accionista mayoritario (75%) de una empresa proveedora de servicios privados de laboratorios clínicos, radiología, diagnóstico por imagen, odontología y servicios de asistencia médica privada, siendo el accionista minoritario (25%), una compañía proveedora de servicios de mantenimiento y limpieza, proveedora del Estado en el rubro de limpieza.
Estos y otros problemas, informados por los medios de comunicación social, revelan circunstancias que, de seguir madurando en el HJCA, presagian que se desemboque en situaciones nefastas por las cuales han transitado otras entidades hospitalarias públicas, en el marco de la crisis generalizada del sistema de salud nacional.
Por lo anotado, aterra a la ciudadanía cuencana y azuaya, que el HJCA, pueda llegar a niveles agudos de descomposición institucional, que recuerdan lo ocurrido en el Hospital Teodoro Maldonado Carbo de Guayaquil, en el que, llegaron a incursionar redes de delincuencia organizada que controlaron contratos de servicios básicos (limpieza, seguridad) y compras de insumos, lo que derivó, incluso, en actos de violencia contra funcionarios, desabastecimiento de medicinas y compras con sobreprecios; o lo ocurrido en hospitales como Los Ceibos (Guayaquil), Hospital del Guasmo Sur (Guayaquil): Hospital Carlos Andrade Marín (Quito): Hospital Abel Gilbert Pontón (Guayaquil), Hospital de Especialidades Eugenio Espejo (Quito).
En el caso del HJCA claro que no ha estado libre de conductas reprochables, pero jamás se llegó a grados de corrupción como en otros hospitales públicos del país, y, cuando se suscitaron problemas, oportunamente, han intervenido voces cívicas, veedurías sociales, la Contraloría General del Estado y se instauraron los correspondientes procesos penales.
La colectividad cuencana y azuaya, debe evitar y prevenir, a tiempo, el contagio de prácticas administrativas y gubernativas que abonan la desinstitucionalización y que han sido repudiadas en nuestro medio, pues a pesar de las connaturales diferencias ideológicas o políticas, se ha procurado instaurar un ambiente social y cultural, más virtuoso y sensible, con instituciones y servicios locales de calidad, producto de todos los esfuerzos de construcción ciudadana y colectiva a lo largo de nuestra historia.
Cuenca es un núcleo regional que acoge a ecuatorianos, latinoamericanos y a los “ciudadanos del mundo”, pero no puede tolerar actitudes centralistas irrespetuosas con claro tufo colonialista interno, que pretenden avasallar a la comunidad ciudadana y descomponer la institucionalidad cuencana construida con tanto esfuerzo.
De un tiempo acá, Cuenca viene sufriendo una arremetida del centralismo autoritario y despótico, a pesar de que la Constitución prescribe un gobierno descentralizado, y, por el contrario, avanzan procesos de recentralización que causan graves daños y retrocesos, al punto que, las entidades locales de la Administración Pública Central, han quedado reducidas a cascarones sin recursos y capacidad de decisión resultado de la reconcentración de funciones.
Es en este contexto de recentralización y reconcentración administrativa y desinstitucionalización nacional, que debe enmarcarse lo que viene ocurriendo en entidades como el HJCA, siendo urgente el pronunciamiento tanto de las organizaciones ciudadanas como de las autoridades locales, pero, sobre todo, debe instaurarse el diálogo con las autoridades nacionales de salud y del IESS para discutir las políticas públicas dirigidas a solucionar problemas acumulados y optimizar los servicios de salud pública, así como agilitarse los procesos de fiscalización y control pertinentes.
Imagen tomada de: https://n9.cl/ag7db
Asesor jurídico, articulista de “El Mercurio”. Participa en algunas organizaciones ciudadanas como el Cabildo del Agua de Cuenca, el Foro por el Bicentenario de Cuenca y en una comisión especial para elaborar el Sistema Nacional Anticorrupción.