EL VACÍO EN EL QUE FLOTAS
Los libros nos permiten mirarnos, más allá de las historias que nos cuentan, nos dan la posibilidad de identificar aquello que nos conmueve y nos mueve.
En todos encontramos frases y situaciones que disparan emociones. Todos impactan sin duda de manera diferente en cada lector.
Hay tramas que nos cautivan, que las disfrutamos, otras que nos incomodan o de plano no nos gustan; en ellas podemos encontrar personajes atractivos y otros repulsivos.
Las voces, estilos y formas narrativas de los escritores nos resultan seductoras o no, fáciles de comprender, con ritmos que nos conducen sin tropiezos en la lectura; en otras ocasiones desafían nuestra capacidad de concentración y comprensión, nos sacan de nuestra zona de confort.
Eso y mucho más encontramos en los que parecerían objetos inanimados, pero son compañeros de ruta.
La magia de la literatura está en la diversidad.
Al mirarnos o mirar a través de lo contado por otros, podemos encontrar mucho más de lo que el autor nos da, porque el libro que leemos de alguna manera nos pertenece, no en el sentido de propiedad del objeto, sino en el hecho de que cada persona lo lee a su manera, con su ritmo, con sus ojos que no solo miran letras o palabras sino conceptos, interlíneas, imágenes únicas e irrepetibles del paisaje, los escenarios, los personajes, los vericuetos de cada una de las historias.
Terminé de leer El vacío en el que flotas, del colombiano Jorge Franco.
En la contratapa de la novela se dan pistas: “La explosión de una bomba y la desaparición de un niño trenzarán de manera ineludible el drama de los protagonistas…y entonces seremos testigos –en este juego de ficciones en el que una historia parece desarrollarse dentro de otra, como en un set de muñecas rusas- de tres relatos que comparten un mismo personaje…las tres historias se van entrecruzando, emergiendo unas de otras, para provocar una lectura intensa e intrigante que se pregunta por aquellos que nos dejan con el peso de su ausencia.”
Es una novela que nos mantiene en vilo, conmovedora y desgarradora, con situaciones que aunque en ella son ficción, se parecen lamentablemente y mucho a otras de la vida real.
El título refleja la condición de los personajes, pero si estamos atentos, si queremos mirarnos y mirar a través de la propuesta del autor, podemos identificar el vacío en el que posiblemente flotamos o los vacíos en los que lo hemos hecho a lo largo de los años.
Vacíos de dolor, de incertidumbre, de abandono, de huida, de apegos, de dependencia, de soledad, de compañía, de silencios o de ruidos.
Imaginar que somos uno de los personajes de la historia, cualquiera de ellos, principales y secundarios a momentos nos puede generar sensaciones físicas de vacío en el estómago o en el pecho al sentir angustia, impotencia, rabia, compasión, desprecio, incertidumbre, satisfacción, esperanza, culpa.
Imaginar que de verdad somos testigos de lo que pasa en las vidas de Celmira, Sergio, Richi-Ánderson, nos puede llevar a pensar las veces en las que hemos sido testigos silenciosos de situaciones complejas incluso extremas, en las que no intervenimos o no podemos hacerlo.
Franco relata escenarios de la dolorosa realidad de violencia que ha azotado a su país, entrelazándolas con los de personas y familias que fueron víctimas de quienes los generaron y con las de otras que los aprovecharon sin importarles el daño que causaron. Nos los presenta probablemente para que no sean olvidados, para que los comparemos con otros más cercanos, que aunque no nos toquen directamente nos deberían interesar.
El vacío en el que flotas nos muestra la persistencia, la huida, la espera, la memoria del amor que no desaparece y que también puede devastar.
Portada: imagen tomada de https://www.penguinrandomhouse.com/
Mujer estudiosa y analítica, lectora atenta y escritora novel. Doctora en Jurisprudencia y Abogada – Universidad de Cuenca, Máster en Gestión de Centros y Servicios de Salud – Universidad de Barcelona, Diplomado Superior en Economía de la Salud y Gestión de la Reforma – Universidad Central del Ecuador. Docente de maestría en temas de políticas públicas y legislación sanitaria –Universidad Católica de Santiago de Guayaquil; en el área de vinculación con la sociedad, legislación relacionada con el adulto mayor – Universidad del Adulto Mayor. Profesional con amplia experiencia en los sectores público y privado, con énfasis en los ámbitos de legislación, normativa y gestión pública.