
REFORMAS A LA LEY ELECTORAL
Hace poco más de un mes, en este mismo espacio, me referí a la necesidad de establecer requisitos para optar y ocupar espacios como legislador, sea en la Asamblea Nacional o en los entes provinciales o cantonales.
Las evidencias, nos siguen dando la razón.
No se trata -como alguien ha dicho- de “linchar mediáticamente” a ninguna persona, pero hay hechos que no se pueden dejar pasar, que dan cuenta de que la cosa está mal y si no se hace algo al respecto iremos a peor.
La Constitución garantiza la no discriminación, lo que no implica que no se puedan y deban establecer requisitos y condiciones para el acceso a cargos de elección, designación, nombramiento o contratación, uno de esos –en mi opinión- debe ser la experiencia que indefectiblemente está ligada con la edad. ¡No puede ser!, que el primer empleo de un bachiller recién o casi recién graduado sea el de Asambleísta. Es el caso de quien se ha convertido en el legislador más joven en la historia del país, Dominique Serrano, de apenas 19 años de edad; quien en una sesión de la Comisión de Fiscalización, en la que se analizaba el caso Progen (por los contratos entre el Gobierno Nacional y esa empresa, para paliar la crisis energética del año anterior), fue pescado infraganti dibujando muñequitos, en lugar de dedicarse a escuchar, tomar notas y analizar lo que se presentaba, para en consecuencia y con mínimo conocimiento de causa decidir; me atrevo a suponer que se aburría y/o no entendía de lo que se trataba, explicable por demás debido a su corta edad y falta palmaria de experiencia.
La propia jefa de bancada de ADN a la que pertenece Serrano, pidió se lo sancione por su falta de profesionalismo y por lesionar la imagen institucional, es decir por haber cometido una falta leve.
Es destacable que se evidencien los malos comportamientos de los propios, que no se minimice, ni se deje pasar. Pero, sin duda mejor sería que se escoja bien a quienes nos proponen como candidatos, es decir gente que entienda el importante rol y la altísima responsabilidad que implica ocupar una curul en la Asamblea.
Hay quienes dirán que la inobservancia a normas básicas en el comportamiento de un asambleísta, no tiene que ver con la edad, porque hemos vistos muchos otros actos reprochables, como el de la ex asambleísta de Alianza País, Wendy Vera, que en una sesión del Pleno se dedicó a comprar por internet.
Pues el “quid del asunto”, está en que existan requisitos y en la selección de los candidatos, que se convierten en nada más y nada menos que potenciales legisladores y fiscalizadores, aunque en la práctica se dediquen a las cosas que a ellos les interesan, pero cobrando del erario nacional.
En casos como los mentados, no se puede esperar un desempeño adecuado, si de un programa de farándula se pasa a la Asamblea o si se accede a ella como su primer empleo, o sea, sin una preparación o actividad política previa y seria.
Estoy convencida de que para legislar y fiscalizar se requiere a más de conocimientos técnicos y aptitudes, experiencia política previa, ojalá en un partido consolidado. Chuta, será que estoy pidiendo peras al olmo, porque de esos no hay en el Ecuador.
No me cabe ninguna duda que se necesitan reformas a la Ley Orgánica Electoral. Se debería eliminar el requisito de que al menos el 25 % de los candidatos deben ser jóvenes, es decir menores de 29 años, que fue incorporado en dicha ley en diciembre de 2019, vigente desde febrero de 2020 y aplicado por primera vez para las elecciones de 2021. Debería exigirse una mayor edad, al menos 25 años como establecía la constitución de 1998, pues de lo contrario unos y otros seguirán cayendo en la tentación populista de incluir en sus listas a aspirantes a primer empleo. Se deben incorporar requisitos que tengan que ver con la experiencia y la probidad. Eliminar la prohibición de reelección indefinida de los asambleístas –con la esperanza de que los que se reelijan valgan la pena, con lo que se acumula en experiencia-. Permitir el voto uninominal, pues en la lista cerrada llegan los que se convierten en ejemplos vergonzosos de lo que no debería ser…
No me cansaré de insistir en la imprescindible honestidad intelectual de los postulantes, lo que puede conseguirse con formación adecuada en valores y principios, así como, la vocación o voluntad de servicio, que es lo mínimo que se espera de un servidor público.
Sin duda estos cambios, por sí solos, no garantizarán que tengamos una Asamblea de mejor calidad, pero es un avance para conseguirlo.
Portada: imagen tomada de https://www.elcomercio.com/

Mujer estudiosa y analítica, lectora atenta y escritora novel. Doctora en Jurisprudencia y Abogada – Universidad de Cuenca, Máster en Gestión de Centros y Servicios de Salud – Universidad de Barcelona, Diplomado Superior en Economía de la Salud y Gestión de la Reforma – Universidad Central del Ecuador. Docente de maestría en temas de políticas públicas y legislación sanitaria –Universidad Católica de Santiago de Guayaquil; en el área de vinculación con la sociedad, legislación relacionada con el adulto mayor – Universidad del Adulto Mayor. Profesional con amplia experiencia en los sectores público y privado, con énfasis en los ámbitos de legislación, normativa y gestión pública.